Cojo mis cosas y las guardo en la maleta.
Esta por llegar en cualquier momento.
Pero es muy tarde.
Cruzamos miradas en el umbral de la puerta.
Yo escapo por su costado mientras el me mira al salir.
El tiempo de los que quedan ha terminado.
Huyo tan rápido como puedo.
Hago una llamada y volteo.
Papá esta esperándome frente a la puerta.
Lo llamo a gritos para que huya de ahí.
Caminamos a paso ligero.
Le advierto de la situación.
Él nos ha visto, pero no ha dicho nada.
Yo sólo intento sacar a mi papá de esta situación.
Fuera de todo eso nos encontramos en un café.
Junto con un chico y una chica nos reunimos con Él.
En todo momento evito que lo mire a los ojos.
Y comienza una pelea.
Lo saco de ahí dejando a los muchachos con Él.
Se escuchan unos balazos y unos chasquidos.
Yo ruego por que hayan sido ellos los victoriosos.
Pero llevan la piel y los ojos verdes de derrota.
Papá sigue mirándome a los ojos tal y como se lo pedí.
Aunque se ve que le cuesta trabajo hacerlo.
Yo no quiero perderlo.
Aunque para eso tenga que poner mi vida en riesgo.
Pero el tiempo se detiene en otra realidad.
Despierto sobre una cama vieja en un cuarto abandonado.
Hay dos mas conmigo.
Y yo me siento tan cansado.
Vienen unos a levantarnos.
Nos llevan al baño.
Luego nos amarran a unas sillas.
Yo estoy tan débil que no podría levantarme aunque quisiera.
Nos sacan a la calle como quien muestra un trofeo.
Él esta ahí. Victorioso.
La pelea había terminado.
Él ganó.
Me regresan a la habitación.
Triste y derrotado.
No pude hacer nada.
El final del cuento había cambiado.
