Un amor del pasado.
Aquel que hace que la niña que llevo dentro salte de emoción.
Viaja conmigo en el mismo bus.
Quizás él no lo sabe.
Pero suspiro por él durante todo el camino.
Todo se nubla.
No logro recordar.
Olvido quién soy.
Me juego el mundo por sentirme suya en estos momentos.
Esa.
Una canción del pasado.
Aquella de las que me hacía soñar de niña.
Él me la canta delante de todos en el bus.
Sin vergüenza y con una sonrisa encantadora.
Quizás no lo pensé bien.
Pero me pongo a cantar junto a él.
Me nace del corazón.
Pero sólo logro ver hacia la ventana.
Él me roza la mejilla con el dorso de su mano.
Me estaba amando en mi timidez.
Pero todo era un juego.
Para la segunda estrofa él regresaba con ella.
Y yo me abracé al brazo de mi chico.
El de turno.
Había volado al cielo por unos pocos minutos.
Ahora habían años entre nosotros.
Había sido el sueño de una noche.
Ahora esa canción significaba mucho más para mi.

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