miércoles, 9 de febrero de 2011

Mori

No recuerdo mucho de mi vida estando viva.
Al parecer todo comenzo cuando mori.

Encerrada en el cuarto, con dos almas a punto de poseerme.
Una huyo a otro cuerpo.
La otra se abalanzó sobre mi.

Corrí hacia la ventana.
Subí el muro.
Y cuando estaba a punto de lanzarme,
esta mujer rubia de cabello corto me sostenía del tobillo.

Era mi fin.
Había perdido sin haber si quiera luchado.
No podía permitir que utilizaran mi cuerpo como nueva morada.

Logre zafarme,
y me lancé.

No grité.
No lloré.
No tuve miedo.

Pedí perdón.
Y pedí un favor.
Luego todo fue caída.

No hubo dolor.
Ni siquiera tiempo para sentirlo.
Apenas mi cabeza se rompió al contacto con el suelo,
mi alma salió de mi como si hubiese estado presa todo este tiempo.

Era transparente ahora.
Podía flotar.
Y lo mejor de todo,
aun podía ser vista.

Subí nuevamente hasta mi habitación.
Miré a mi hermana,
ella me miró de vuelta.
Salimos de casa.
Y subimos al auto de papa,
para otro paseo familiar.

1 comentario:

Say something if you like this.