miércoles, 16 de septiembre de 2009

Boda

Todo estaba listo.
El día había llegado.
Y la novia quería acostarse con alguien.
Como loba en celo se abalanzó sobre el primer hombre sentado en un sofá.
Pero su acto, a pesar de estar dando resultados, no se consumo.
El novio la estaba mirando desde el umbral de la puerta.

Ella ni siquiera tuvo la molestia de disculparse o de llorar.
Solo lo miro, como quien desafía o regaña a alguien, y se fue descontenta.
Ella necesitaba acostarse con alguien.

Fue a la ducha para luego comenzar a alistarse.
Cuando el novio toco a la puerta.
La oportunidad había llegado por sus propios pies.

A pesar de que toda su familia estaba allí.
Ella lo introdujo a la habitación y pasó el pestillo de prisa.
Comenzó a tentar si tenía terreno, a pesar del engaño descubierto.
Y noto que tenia una respuesta positiva de parte de él.

La lanzó contra la pared y comenzó a hacer su parte.
Ella no tenía tiempo, no podían entrar en detalles.
Lo echó sobre el suelo para pasar a ponerse sobre él.
Por fin obtendría lo que quería.

En ese momento pasa su madre gritando su nombre por el pasillo.
Ella lo tranquiliza, diciéndole que no los van a descubrir.
Que estaban seguros.
Pero su madre ya estaba moviendo la manija de la puerta.

Ella salto y se alejo lo más que pudo de él.
Aunque no podía disimular su desnudez.
Él había perdido todo el “ánimo”.
Frustrada lo despachó y se metió a la ducha.

Una vez fuera, arreglada y vestida de blanco, comenzó el terror.
Una señorita con micrófono al oído no la dejaba respirar tranquila.
La gente empezaba a salir de la iglesia aburrida.
Entraban al salón donde estaba ella y donde no debían verla.

Ella pidió, suplicó que volvieran entrar.
Pero la gente que salía era mas de la que podía controlar.
Grito. Grito como siempre había querido hacerlo.
Y se fue mandando a todos al demonio.

Huyendo a refugiarse en el cuarto de su madre.
Se tiro sobre el suelo intentando tranquilizarse.
Nadie la había visto entrar y escucho a escondidas una conversación.
Su madre le decía a su hermana: “Es su boda, puede hacerlo como quiera”

Agradecida por haber escuchado eso.
Salio con la sonrisa restaurada, sabiendo lo que tenia que hacer.
En el salón, donde ya estaban todos, pidió atención.
“La boda se cancela. Así es, se ha cancelado”

Ante la mirada de asombro y pena de los demás.
Ella no se encontraba más feliz.
Ella sólo lo quería a él.
Todos los demás eran sólo adornos.

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